El Cadejo es una criatura de la narrativa folclorica mesoamericana que habla acerca de un perro de gran tamaño, ojos brillantes y, según algunas interpretaciones, que porta cadenas. La leyenda de este ser está presente en México, Centroamérica y en algunos países de Sudamérica.
¿Quién es el Cadejo?[]
En la mayoría de versiones centroamericanas, se habla de dos cadejos.
Como se menciono antes, se trata de un ser que, al igual que la Siguanaba y la Llorona, habita en Latinoamerica, descrito muchas veces como un perro enorme, de color negro (o blanco), con ojos rojos destellantes y, de acuerdo con otras versiones, que lleva arrastrando consigo unas pesadas cadenas. En Centroamérica, sin contar con Panamá y Costa Rica, se habla de dos cadejos: uno es de color blanco y el otro es negro. El primero es un espíritu benigno que cuida a las personas de los peligros de la noche, y el segundo, que es de color negro, es todo lo contrario, es decir, ataca a las personas que vea a su paso. También aseguran que si la persona es terriblemente mala o con oscuras intenciones, el Cadejo Blanco no le defenderá, dejando que camine solo en la oscuridad de la noche hasta toparse con el Negro, quien es capaz de asesinarla; o que algún malhechor le ataque.
En Guatemala existe la de un tercer cadejo: el cadejo gris, y este último se trata de una fusión híbrida entre un perro común con un algún Cadejo. Este ser también cumple con la función de cuidador, solo que está más enfocado en los niños pequeños como los enfermos o desamparados. Es igualmente malvado como el Cadejo negro, pero con los adultos, cuya mordedura es plenamente mortal. En Nicaragua, en versiones poco conocidas o menos extendidas, ese tercer Cadejo se trata de uno marrón o café.
También hay versiones en la que indican que ambos cadejos, blanco y negro, al encontrarse cara a cara comienzan a pelearse brutalmente. Y el que siempre gana es el blanco, mientras que el negro es el que pierde.
En México, Costa Rica, Panamá y Argentina, por otro lado, en general se cree solamente en el negro, un perro enorme de color negro que, dependiendo de las versiones, es bueno o malo. Algunas versiones lo relacionan con el diablo y la brujería, ya que, en lugares como en México y Panamá, dicen que es el mismísimo diablo en persona. En México, además, dicen que son brujos que se transforman en este ser.
Los orígenes del Cadejo provienen de Mesoamérica, junto con la creencia cristiana de que todos tenemos un ángel gurdián que nos protege, así como la creencia maya y mexica indígena de un espíritu animal protector que adquiere una persona al momento de nacer.
Origen[]
El Cadejo proviene de la mitología mesoamericana.
En la mitología mesoamericana existía la creencia en los nahual, que eran animales-espíritus que protegían a la gente. Según aquella creencia, cada persona, al momento de nacer, contaba ya con un nahual que lo guiaba y protegía. En México, por otro lado, se le dedomina "nahual" a brujos o personas que tienen la habiliadad de transformarse en animal, cuyo término deriva de nahualli, que quiere decir "oculto" o "Lo que es parte de mi piel".
Paralelamente y también en México y Centroamérica, existía la creencia de que los xoloitzcuintle, un tipo de perros, acompañaban a las almas de los difuntos en su tránsito por el Mictlán o inframundo. También está asociado con el dios Xolotl, una deidad en forma de hombre que tiene cabeza de perro; y con Huehuecoyotl, una deidad en forma de un zorro antropomorfico de la música, quien puede ser tanto bueno como malo.
Cuando los españoles llegaron a América, trajeron consigo muchas leyendas europeas sobre perros fantasmas, sobre todo perros negros. Pero también trajeron el Cristianismo, con la enseñanza de los ángeles guardianes y en los demonios como seres que frecuentemente acechaban al ser humano, acercándose sobre todo a aquellos que estaban más alejados de la gracia de Dios y que, por su comportamiento pecaminoso, eran más propensos a ser abandonados por sus ángeles guardianes.
Ocurrió así que, en el proceso de colonización, ambas creencias se fusionaron, y crearon muchos mitos como por ejemplo la leyenda de los cadejos; la cual, como bien puede percibirse, mezcla elementos de cada una de las creencias mencionadas, tanto del lado europeo como del lado nativo. Por este motivo el cadejo blanco y el negro pelean interminablemente como los ángeles contra los demonios, y como los dioses Quetzacóatl y Tezcatlipoca.
Significado de "cadejo"[]
En cuanto a su significado, se observa la dualidad del Cadejo como espíritu protector y a la vez, criatura maligna. Desde su perspectiva negativa, el Cadejo usurpa la confianza de los seres humanos mediante el terror, mientras que en su faceta positiva, el poder regenerador de la naturaleza al proteger a los seres humanos del peligro.
Finalmente, cadejos, como palabra perfectamente española, parece estar más relacionada con el enigmático significado del personaje mismo más que con el origen o forma de este ser sobrenatural; que significa "enmarañado".
Versiones de la leyenda en diferentes países[]
Cada país tienen una versión para leyenda del Cadejo, ya sea en Europa o en América, donde la leyenda tiene mucha vigencia y cada quien la cuenta a su manera, pero todos concuerdan en un mismo hecho.
El Salvador[]
En El Salvador no se sabe el origen exacto del Cadejo, sin embargo, se cree que es la creación de Dios y Satanás. La leyenda salvadoreña cuenta que Dios, al ver los males que aquejaban al pueblo, decidió crear una criatura que causara temor pero que igual la protegiera. Esto es, el Cadejo Blanco. El Diablo, enojado por la acción de Dios, hizo una copia idéntica pero de color negro para entrar en competencia y echar a perder los planes divinos. Cuenta la leyenda que el Cadejo Blanco cuida de las personas que andan fuera de su casa a altas horas de la noche, protegiéndolo de los malos peligros sobretodo del Negro. Pero si esa persona es mala, entonces el Cadejo Blanco no lo defenderá y dejará que el Negro la mate. El Negro, por el contrario, atacará al quien quiera que se le cruce. Se dice que al encontrarse ambos cadejos, entablan una fiera lucha hasta que cae vencido el negro.
Honduras[]
En Honduras se cree en ambos cadejos: el blanco, que protege a la gente de bien, y el negro, que ataca a las malas personas y a las buenas. Según se cuenta, el cadejo negro aparece a las 12:00; pero, cuando ataca, únicamente puede matar a las malas personas, pues la gente buena tiene la protección del cadejo blanco.
Guatemala[]
En este país, el cadejo es un gran perro fantasmal, de color negro o blanco y ojos como ascuas. Este ser cuida a los que se emborrachan, cuando intentan volver a casa o duermen en la calle, por lo que los sigue o duerme cerca de ellos para evitar que los roben o ataquen. Pero lo anterior es solo una creencia puntual, ya que en general hay cierta ambigüedad con respecto a los colores del cadejo y su actitud:
Por un lado, se cree que el blanco es bueno y el negro es malo, y que el blanco sigue a sus protegidos para cuidarlos del negro; pero, cuando aparece un tercer espíritu como La Llorona o la Siguanaba, o simplemente cuando aparece un maleante peligroso, ambos cadejos se unen para proteger a la persona… Entretanto, por otro lado se cree que el blanco cuida a las mujeres y a los niños, y el negro cuida a los hombres.
Finalmente, aumentando el carácter variopinto de las creencias guatemaltecas sobre el cadejo, se cree que, si éste (en su versión negra) llega a lamer la boca de alguien, lo seguirá durante nueve días causándole temor (sin atacar); y, si la persona lamida es alcohólica, jamás podrá abandonar su adicción…
Nicaragua[]
En Nicaragua se cree que el cadejo blanco (un perro grande, fantasmal, de ojos rojos) cuida a los hombres trasnochadores, siguiéndolos a corta distancia hasta que llegan a sus hogares y están a salvo. Como contraparte el cadejo negro, que en la versión nicaragüense tiene un collar blanco, siempre está deambulando por las noches, al acecho de trasnochadores, sobre los cuales se abalanzará, para golpearlos (aunque jamás los muerde), dejarlos sin sentido, y en un estado de tartamudez, insulsez e idiotez, que desemboca posteriormente en la muerte…
Como bien se ve, el cadejo negro de Nicaragua, aunque no muerda a sus víctimas humanas, es en última instancia un asesino; aunque, para contrarrestarlo, está el cadejo blanco ―hablamos genéricamente, en realidad son “los cadejos blancos” y “los cadejos negros”―, que luchará encarnizadamente con él, siempre venciéndolo. No obstante, la leyenda nicaragüense advierte de que no se debe despreciar al cadejo blanco: hay que tratarlo bien, ya que, si se lo apedrea o se lo intenta ahuyentar con gritos o de cualquier manera, actuará igual que el cadejo negro y la persona finalmente acabará muerta o, como se diría en Nicaragua, “jugada por el Cadejo”.
Por último, entre los indios nicaragüenses de Monimbó, se cuenta que los ojos de los cadejos “parecen candelas”, y que éstos nunca se cansan de caminar, por lo que pasan moviéndose toda la noche, hasta que el sol emerge en el horizonte y entonces, en vez de morir como los vampiros, desaparecen como los espectros que son.
Panamá[]
En Panamá, la leyenda es algo conocida en el país; se cuenta principalmente en la frontera norte. Es descrito como un perro enorme, negro y de ojos rojos. En general, despide un fuerte olor a azufre. Según la leyenda es la manifestación misma del diablo. Siempre aparece en la medianoche. En preferencia, solamente le sale a los hombres mujeriegos o borrachos que salen de parranda o de cantinas. Existen formas de ataque, pues a este ente se le suele atribuir poderes muy maléficos. Una versión indica que los devora, otras, que se lleva su alma o, en otras versiones más extremas, te arrastra directamente al mismo infierno. Además, se dice que, a pesar de ser una manifestación demoníaca, en algunas veces, se le considera un protector. Puesto a que cuida a este tipo de personas hasta llegar a su casa sanos y salvos. En Bocas del Toro, se cree que el Cadejo que es un protector de los bosques y castiga a aquellos que han dañado el medio ambiente. Muchos lugareños aseguran haber visto al Cadejo deambulando por los senderos y se dice que su presencia trae mala suerte.
En México[]
En Estados Unidos Mexicanos también se conoce esta leyenda, como en Oaxaca, Chiapas, Baja California, Veracruz, y entre otros lugares. Cuentan que el Cadejo es un perro grande, negro, de ojos rojos y está cubierto de cadenas (también pueden ser varios, no es ente único). Cuentan que aparece por las noches, y cuando el Cadejo delata su presencia, los perros lloran como si el mismo demonio estuviera viniendo; y es que, según se dice, devora las crías de los perros (o también cualquier perro) los cuales están estorbándole su paso, por lo que es recomendable para ellos esconder a los canes si se sospecha su presencia o su cercanía. Pero se dice que podemos hacer amistad con él: consiste en caminar con los pies juntos (sin importar lo difícil que se nos haga) y, si se acerca, escupir en la palma de nuestra mano y ofrecerle un escupitajo, y esto hace que nos lleve con él o nos cuide. También tiene su lado benevolente, pues cuida de todas las personas (aunque en la mayoría de versiones es, generalmente, maligno). Otra forma de salvarse o protegerse de ésta entidad, consiste en ponerse la ropa al revés, luego poner orines en un cinturón y darle latigazos, haciendo que se vaya.
En cuanto a su origen y unos de los primeros cadejos, se dice que fue un joven o hombre libertino que fue sentenciado por su padre, a volverse un alma en pena cubierto con cadenas. Aunque también hay otra versión que cuenta que quiso asustar a su padre borracho a modo de castigo por su mal comportamiento, pero falló y su padre lo condenó a cuidar y proteger a todas las personas (e incluido borrachos como él). De ahí viene y se origina la creencia sobre personas que fueron maldecidos -por cualquier persona- y convertidos en cadejos.
También hay "cadejos-brujos" (también conocidos como nahuales) los cuales son brujos que, atreves de un hechizo, pueden transformarse en un cadejo. Y aprovechan este estado para cometer fechorías como matar gallinas, matar a otros animales, destruir cosas, asustar, asechar mujeres, robar (llevándose con la boca) o, sobre todo cuando hay luna, esperar en sitios poco transitados y que un individuo pase y quede atemorizado por aquel perro y sus ojos diabólicos. Se dice que estos brujos pueden transformarse a las 12:00 de la noche bajo a una ceiba o pochota, ya que en la simbología maya el Yaxché (una ceiba) era un puente o una conexión entre el cielo, la tierra y el inframundo. También se puede transformar al hacer un pacto con el Diablo. También hay cadejos que nunca fueron humanos, creados por Satanás.
Otra variación del mito del Cadejo es el Uay Peek de la península de Yucatán, el cual es una de las creaturas míticas más temidas. Se dice que el Uay Peek es un brujo que se puede transformar en un perro negro, enorme y de ojos rojos, y aprovecha este estado para asustar a gente y profanar las tumbas de los cementerios. Otras versiones dicen que el Uay Peek ataca a cualquiera que se encuentra, y que es la reencarnación de Kakasbal, un espíritu maligno.
En Oaxaca también se cree en dos perros, uno blanco y otro negro; creados por Dios y Lucifer. Al igual que en Centroamérica, estos dos son rivales y el Cadejo Blanco es bueno y el Negro es malo. Asimismo, en algunos lugares de México, se cuenta que al morir una persona ésta vuelve a cuidar de sus seres queridos en forma de un perro blanco. En el estado de Chiapas, cuentan los campesinos que el Cadejo también coopera junto a la Tishanila para castigar a los que andan en malos pasos.
En Costa Rica[]
En términos generales, en Costa Rica se cree que el cadejo es un enorme y fantasmal perro negro, que tiene cadenas, brillantes ojos rojos, cola larga y muy poblada de pelo y, según algunos, patas de cabra y dientes de jaguar. Pero, pese a su aspecto, este ser cuida a los borrachos cuando regresan a sus casas, y espanta (sin atacar) a los niños desobedientes o que andan fuera de casa a horarios indebidos (en la noche).
Cierta versión costarricense de la leyenda, cuenta que hace mucho tiempo existía, en una pequeña comunidad, un sacerdote que, usando su autoridad moral y su elocuencia, deformó el sentido religioso y moral de la comunidad, conduciéndola al pecado. Como castigo a su mal proceder, Dios lo condenó por cien años (trescientos según algunos) a tener la forma de un perro negro, enorme y de ojos rojos. Cuando por fin acabó su tormento, el hombre estaba trastornado y no aguantaba la vida, así que se lanzó al cráter del volcán Poás, pero no murió de la forma en que esperaba, sino que su espíritu se quedó atrapado en el interior del volcán, en medio del magma, los vapores y las rocas, cual si ese fuese su propio infierno personal. A causa de eso, se cree que es él quien provoca los estremecimientos del volcán.
Otra versión costarricense, cuenta que existía un borracho que malgastaba casi todo su dinero en bebida y maltrataba a su familia, sobre todo a la esposa. El hijo mayor del borracho era muy inteligente y estaba cansado del comportamiento dañino de su progenitor, así que ideó un plan para castigarlo. El plan consistía en disfrazarse de monstruo con un cuero negro, y aparecérsele por las noches cuando regresase bien tarde en estado de ebriedad. La primera noche, el susto fue tal que el borracho casi se infarta, y como ya se insinuó, no fue la única vez, pues su hijo siguió asustándolo hasta que, cierto día, él se enfureció y reunió valor para tomar un machete y descuartizar a lo que sea que fuere aquello que por las noches se le aparecía… Así, esa noche, como todas las demás, el “monstruo” se le apareció y él sacó el machete y se abalanzó, pero la criatura retrocedió para esquivar el golpe y de ella salió algo que no se esperaba: la voz de su hijo mayor… “¡Papá, no me mates que soy tu hijo, era solo una broma!”, exclamó, a lo que él respondió maldiciéndolo: “¡De cuatro patas andarás toda la vida!”. Según se cuenta, cuando el joven murió, se transformó en un enorme y espectral perro negro, que sigue a los borrachos como su padre pero no les hace daño.
Finalmente, la tercera versión costarricense cuenta que existía un hijo menor (un “benjamín” o “cumiche”) que vivía en el libertinaje y el despilfarro, por lo que fue maldecido por su padre y se transformó en cadejo.
Ecuador[]
En Ecuador, la leyenda del Cadejo es una leyenda o aparición real sobre todo en la ciudad de Loja.
En la ciudad ecuatoriana de Loja, hay muchas versiones del origen del Cadejo: En unas dicen que en vida fue una persona malvada o un criminal que fue castigado, en otras se trata de un espíritu maligno que toma la forma de perro enorme y en otras más dicen que es un alma errante que no puede descansar en paz. En todo caso, por regla general, es un espíritu maligno que siempre castiga a las personas inmorales o malvadas, aunque también suele atacar a cualquier persona sin piedad alguna. En muy raras ocasiones, a pesar de ser un demonio, también es un protector que protege a las personas de corazón puro o a quienes siempre son de buenas intenciones, pero de esto sucede muy escasamente.
En otras versiones de la leyenda, el Cadejo también tiene la capacidad de entrar a los sueños de las personas y a los hogares.
Otras versiones de la leyenda dicen que este realmente no actúa por maldad, ya que es la manifestación de un ser querido ya fallecido o un alma errante que se encuentra atrapado en la oscuridad, y que ahora, como el Cadejo, busca a aquellos que quedaron atrás. En estas historias, lo que se siente al encontrarse con este espíritu no es terror: sino una tristeza profunda. En tanto, el Cadejo no ataca sino que se mantiene como un fiel compañero en la sombra.
En Argentina[]
En Argentina hay una leyenda muy vinculada al cadejo, al punto de que muchos la cuentan como “la versión argentina del cadejo”: se le conoce como “El Perro Familiar” o el “Familiar”, sobre todo en las zonas rurales de las provincias norteñas. Asimilando a la leyenda del Familiar en la creencia en los cadejos, diríamos que solo existe el cadejo negro, que es enorme, tiene ojos rojos (o no tiene cabeza en ciertas versiones menos extendidas), porta cadenas, está asociado al Diablo pues es un demonio, y siempre aparece después de la medianoche, dando a conocer su proximidad por el ruido de las cadenas que arrastra y el llanto de temor que suscita entre los perros que se encuentran en sus proximidades… Según cuentan, El Perro Familiar (hay algunos, no es un ente único), una vez que se come a alguien, no para hasta devorar al resto de la familia de esa persona. ¿Cómo se originó esta creencia?, veamos:
La leyenda surgió en el siglo XIX, en el latifundio de la familia Hileret, en los alrededores de la ciudad de Lules, después se popularizó en la ciudad de Santa Ana y se expandió por todo el Noroeste de Argentina. La leyenda cuenta que el patrón de los Hileret hizo un pacto con el Diablo para ganar más dinero, y que así consiguió al “Familiar”, con el cual hacía desaparecer a sus empleados más rebeldes… Al respecto, el historiador Eduardo Rosenzvaig dijo: “Los peones estaban capturados de por vida por sus deudas, entonces la única forma que tenían de dejar el ingenio era fugándose. Los patrones tenían hombres armados que trataban de impedirlo; cuando agarraban algún fugitivo lo mataban para dar el ejemplo. Para que eso funcionase en la psicología de los peones se crea el mito: que en las noches de luna llena sale el Familiar. Y que el Familiar hace desaparecer al peón más rebelde”. Explicando mejor la expansión de la leyenda, ocurrió que en el siglo XIX muchos ingenios azucareros se hicieron con enormes sumas de dinero en poco tiempo, a la par que ciertos empleados desaparecían y jamás volvían… La gente del campo entonces se preguntaba: ¿cómo es que los patrones hacen dinero tan rápido?, ¿por qué justamente los peones más vagos y rebeldes son los que desaparecen? La respuesta para ellos, era que los patrones tenían pacto con el Diablo, quien los proveía de un Familiar, ese enorme perro-demonio que pasaba guardado en lugares oscuros y escondidos casi todo el año, pero cada cierto tiempo se encargaba de asesinar a los peores empleados… Por último, el Familiar pasó a convertirse en un ser aún más siniestro con la dictadura militar argentina denominada el Proceso de Reorganización Nacional, que acabó con muchos individuos y con familias enteras, usando cuando podía la leyenda del Familiar, a fin de lavarse las manos con respecto a las desapariciones…
¡La leyenda también se presenta en Europa![]
E inclusive la leyenda del Cadejo está presente la leyenda en Europa, donde proviene la leyenda del Cadejo Negro, quien es un personaje que sigue atemorizando a muchas que la oyen. Estas son algunas de sus versiones en estos países europeos.
España[]
En España, el dicen el Dip que es un ser mitológico catalán. Una especie de perro malvado y peludo, un emisario del demonio que, como tantos otros, es cojo de una pierna. Se alimenta chupando la sangre de la gente. En el escudo del municipio catalán de Pratdip (Tarragona), puede verse una imagen de este animal. Precisamente en este pueblo es una leyenda muy viva. Ésta se remonta, como mínimo, al siglo XVI. En el retablo de Santa Marina de Pratdip, del 1602, ya se ven imágenes de estos perros-vampiro. También aparecen en otro retablo de 1730 recortados sobre un fondo de oro. Según la presunta leyenda, los dips chupaban la sangre del ganado. Sólo salían de noche y entre sus víctimas había borrachos noctámbulos que iban a las tabernas del pueblo. No hay pruebas fehacientes, ni testigos documentados de que esta leyenda se contara en el pueblo pero se asume que es una leyenda que pretendía asustar a los alcohólicos del pueblo y evitar así que se dedicaran a vagar de noche. El nombre del pueblo proviene de la palabra dip (Pratdip = Prado de dips). Dip proviene del árabe y su significado es lobo.
Joan Perucho en su novela Les històries naturals (las historias naturales) (1960), relata la historia de Onofre de Dip, un vampiro con la capacidad de transformarse en muchos animales. No està muy claro si antes de la novela ya existía la leyenda del dip o si, gracias a la novela se popularizó imagen a partir de la ficción vampírica.
En otras partes de España, como en Tenerife (Canarias) también existió la creencia en un ser o espíritu maligno con forma de perro lanudo conocido como Guayota (el demonio) o los propios Tibicenas, espíritus de perros malignos.
Reino Unido[]
En Reino Unido se le conoce como Hellhound. Un hellhound o sabueso infernal es un perro o sabueso del Infierno. Según la mitología, y la ficción, los perros son muertos vivientes con una apariencia que puede recordar a unos perros de gran tamaño. Normalmente acompañan a los guardabosques esqueletos o a los jinetes muertos. En apariencia, suelen verse de color negro o blanco algo esquelético, ojos rojos o amarillos, además de poseer una enorme fuerza y velocidad, suelen oler a muerto y en ocasiones tienen la habilidad de hablar. Algunas creencias dicen que si una persona los puede ver físicamente se morirá al instante, significa que se le aproxima la muerte, ya que son invisibles como los fantasmas. Los perros del infierno están asociados con el fuego, y tienen habilidades al respecto, porque usualmente están encargados de resguardar la entrada al inframundo, a los muertos, a las almas perdidas y tesoros sobrenaturales. Existe una leyenda de que si alguien los mira a los ojos tres veces, la persona morirá instantáneamente.
Grecia[]
En la mitología griega, Cerbero (en griego Κέρβερος Kérberos, ‘demonio del pozo’), también conocido como Can Cerbero, era el perro del dios Hades, un monstruo de tres cabezas en la tradición más común o de cincuenta cabezas según Hesíodo, con una serpiente en lugar de cola.
Cerbero guardaba la puerta del reino de Hades (el inframundo griego) y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. Era hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Ortro. La existencia de un perro infernal en la entrada de los infiernos parece que ya estaba presente en la mitología indoeuropea original, pues aparece en los mitos de otros pueblos indoeuropeos, como es el caso del perro ensangrentado Garm en la mitología escandinava.
También era conocido como Ortro u Ortos (en griego antiguo Ὄρθρος, ‘ocaso’, u Ὄρθος, ‘recto’) era un perro de dos cabezas, hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Cerbero. Su primer dueño fue el titán Atlas, quien posteriormente lo entregó al gigante Gerión. Éste lo destinó a guardar, junto con el pastor Euritión, su cabaña de bueyes rojos en la isla Eritia.
Euristeo encargó a Heracles como décimo trabajo el que le llevase el ganado de Gerión sin pedirlo ni comprarlo. Cuando llegó a la isla Eritia, Heracles acampó en un monte. Ortro le olió y fue a perseguirlo, pero Heracles lo mató con su clava. Cuando Euritión acudió a ayudar al perro, Heracles lo mató también.
Fue padre con la Quimera o quizás con Equidna de la Esfinge y del León de Nemea.
Según Quinto de Esmirna, Ortro aparecía representado junto con Euritión y Gerión en el escudo de Eurípilo, hijo de Heracles.
Países nórdicos[]
Es conocido como Garm o Garmr, es el terrible perro que guarda las puertas de la morada de Hela en el Helheim, en Niflheim. Éste se presenta con el pecho ensangrentado frente a Odín cuando el dios Aesir intenta llegar hasta la Vala para conocer el futuro de su hijo Baldr. En el Ragnarök se enfrentará con Tyr.
Paralelismo[]
Aunque el Cadejo como tal (con sus pequeñas variantes locales entre países) es un ser espectral perteneciente básicamente al imaginario mexicano y centroamericano, existen algunas leyendas del resto de América Latina donde se pueden apreciar paralelismos.
En Colombia, la leyenda del Hombre Caimán, un ser con cuerpo de caimán y cabeza de hombre, presenta semejanzas en cuanto al origen del personaje: un hombre es maldecido a transformarse en ese ser debido a sus malas acciones.
En Chile, tenemos la leyenda de la Calchona, el espectro de una bruja con cuerpo de oveja, y patas delanteras, rostro y cabello de mujer, y que vaga sola por los caminos; y el Guallipén, perteneciente a la mitología mapuche, un espectro maligno con cuerpo de oveja, cabeza de ternero, las patas torcidas y feo pelaje.
En Paraguay, son conocidas las leyendas del lobizón, el Yaguareté-Abá (hombre tigre) y el Ao Ao, monstruos legendarios de la mitología guaraní. El primero, especialmente, presenta muchas semejanzas con el Cadejo, además de con la leyenda europea del hombre lobo.
El Cadejo en expresiones culturales[]
En la literatura[]
Numerosos escritores han utilizado la leyenda del Cadejo como tema para su obra: José Efrén Melara Méndez (El Cadejo) y Manlio Argueta (Los perros mágicos de los volcanes), en El Salvador; el premio Nobel de literatura Miguel Ángel Asturias (Leyenda del Cadejo, le menciona también en su obra cumbre El señor Presidente) en Guatemala; los escritores costarricenses Fabio Baudrit (Cadejos), Carlos Luis Fallas (Marcos Ramírez), Rubén Coto (Espantos), Mainor Arias Uva (en el poema Para aprendices de mago del libro Cuentos de lunas para un duende), Eduardo Chaves Montero (El Cadejos, Camino a casa, El compañero y Un hombre valiente, de los libros Volvamos a los cuentos y Cuentos con espinas) y Mario González Feo (Yo y la larva). El personaje también ha aparecido en historietas y algunas novelas gráficas.
En la televisión[]
En el año 2019, la serie estadounidense llamado Víctor y Valentino lanzó un episodio dedicado al Cadejo, llamado Los Cadejos, donde Valentino guarda rencor contra Víctor, que, sin saberlo, atrae a un cadejo malvado, una bestia mitológica parecida a un lobo.
Véase también[]
- Nahual
- Espíritu familiar
- Perro negro (fantasma)
- Trehuaco
- Hombre lobo
- Doppelgänger